martes, 4 de diciembre de 2012

EL BESO DE ALICIA A TRAVÉS DEL ESPEJO




EL BESO DE ALICIA A TRAVES DEL ESPEJO


Noche
Noche de licántropos ululantes
vertidos en oídos de corcho
Noche de entelequia
andamiada con sorbos de coñac y cola
Noche sola
Ella
vapor
bocado de folio
evadida en su mundo
que espejea equivocadamente
al mío
Se oye el latido de un saxo
Un tamborileo sobre un sombrero de copa
El arrastrar de cadenas fantasmales
El chapoteo de una nube en el agua
Se escucha pensar a la utopía





Me he levantado
tan insensato
en persecución a esa materia
tan cercana a un reducto feliz
El frío
resorte mismo de la puerta de mi procedencia
ha respondido con sus encajes de estalactitas
a la pregunta que mi callado cuerpo formuló
Me ha empapado el sudor
hallándome entre una sobrepidermis de sábana
Ni un solo sonido
Noche para dormir
                          Mientras Alicia juega tras las cosas
                          que refleja el espejo

(Kabalcanty. 1990)

DIARIO DE PONTEVEDRA (KABALCANTY)

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Kabalcanty

Etiquetas: Alexander Vórtice
20/11/2012 - Alexander Vórtice
El albor se expande quietamente cual curiosidad de recién nacido. La oscuridad no existe: lo que llamamos oscuridad no es más que la luz que no llegamos a ver, el abrazo que aún no hemos sentido, el átomo de paz que manosea nuestro rostro moderadamente abatido. Anhelamos cielos que no alcanzaremos, codiciamos lo ajeno, lo que no asumimos… Y al hacer esto, vamos sembrando una cerrazón que a secas nos colma de rencor, un rencor con el que atormentamos a las personas que nos rodean a diario. Al fin nos hemos dado cuenta de que la sociedad de consumo y/o de bienestar que creíamos disfrutar no era más ni menos que un fraude mal acicalado, una pretexto ocurrente para que unos pocos predilectos pudieran chuparnos los tuétanos, las billeteras y el espejismo de una vida mejor (“más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía”). Pasan los Gobiernos y la crisis se consolida cual lapa insolidaria. Corren los años y la desigualdad se enquista en los alientos de los más desfavorecidos; mas, el hombre honorable (“rara avis” en estos tiempos de sexualidad cibernética y de consomés enlatados) no teme a la luz ni a la oscuridad, como verso agitador, no se quiebra fácilmente ante las sinrazones o ante las injurias de los necios que vagan por la Tierra en busca de presas fáciles para alimentar sus engreimientos. Debo reconocer que hay días en que la luz se me va turbando a causa de la contrariedad, y es en ese punto exacto de ahogo existencial cuando me decido a entrar en Internet, y busco a mi buen poeta Manuel Jesús González (Kabalcanty), que es de las pocas cosas buenas que me he podido encontrar en una Red Social y que, aparte de ser una persona que conoce bien el oficio de inclinar los sentimientos en pos de las letras, también es un hombre agradecido, uno de esos tipos que casi ya no quedan. Desde su emblemático e idílico Madrid (ciudad invivible pero insustituible) nos concede palabras escritas con bálsamos de certidumbre, palabras que no agonizan ante lo mundano, ya que ostentan garra y espíritu de reyerta continua: “Urgíamos pasajes para vivir irrefrenables, un beso inacabable tentándonos la espalda, un grito al unísono tatuando el cielo, pero las puertas se repetían cual días y sus goznes chirriaban pesarosos, alejados de toda aquella luminosidad”… Y tras haber penetrado en las huellas veraces de Kabalcanty (rapsoda cursado en el arte de procurar el alivio lírico), resuelvo robustecer mi luz más íntima, y así procurar el descaro de ser uno mismo, sabiendo que las luminiscencias discuten sobre lo que realmente importa.

lunes, 3 de diciembre de 2012

COMO UN DÍA CUALQUIERA






COMO UN DIA CUALQUIERA

“El amor se ha sentado
en el cráneo de la humanidad......”
(Charles Baudelaire)


Mezclo lágrimas con ginebra
para confundirme con el alborozo,
para matar el escozor de su sal,
para decir que paso el día.
Hurgo de mesa en mesa
con la locura de hallar una sombra
que se distinga en oscuridades.
Con las rodillas,
en los sótanos cuarteados de la ausencia,
me arrastro encallecido,
vaporizado en tabaco,
meando alcohol,
escupiendo a mi sombra.
Cansado, emborrachado de mí,
deposito mi cuerpo en la cama.
Me zumban las voces
que rumiaron su distancia
para hincarme su lejanía.
Me bailotea un eco
que me adormece por fin.
Sueño con penas secas,
rancias en un desván pestilente.
Al rato, me despierto y comienzo de nuevo.
Y todo por desvelarte, amor.

(Kabalcanty. 1990)

viernes, 30 de noviembre de 2012

(CONTESTATARIOS) II















( CONTESTATARIOS )

- II -



Quebramos el cielo
y tuteamos a dios,
entre risas y versos enlodados
rescatados de todas las vilezas
que acuñaban nuestras biografías.
Éramos una voz elevada,
ni siquiera nada solvente
para los que suspendían el futuro
entre estadísticas de riesgo.
Nos dio por dejar de movernos,
conocida ya la vacuidad divina,
y pudrirnos juntos,  y distantes,
hasta que el hedor nos semejara. 

(Kabalcanty. 2012)

jueves, 29 de noviembre de 2012

CONTESTATARIOS





















- CONTESTATARIOS -


- I -



Fuimos sinfines de espinas
cuando decapitamos las rosas blancas.
Antes, nevadas de polvo, incipientes de moho,
se ofuscaban en primaveras múltiples
soportando la belleza prosaica
de la admiración difundida al paso
o la indiferencia del riego por aspersión.
Juiciosamente, nos zanjaron por pena capital,
muerte administrativa y veloz, feliz,
y nos sumieron en ánimas mordientes
adheridas a una corola de dardos
festejando alergias en nariz oportuna. 

(Kabalcanty. 2012) 

lunes, 26 de noviembre de 2012

GUARECIDO EN UN ATARDECER DE INVIERNO













GUARECIDO EN UN ATARDECER DE INVIERNO


El sol,
depositado como una espada
fatigada por la lucha,
goteando sangre
por su cutáneo filo,
se hunde por
entre antenas y cables.
Un momento indeciso
entre luces y sombras
revelando al éter
como bóveda sumisa
al abandono del éxtasis.
Se desdibuja el pájaro
rayando el carmesí.
Agonía de vuelos.
Las gentes,
las no claveteadas en sus casas,
oscilan torbellinos de pasos
dejando enrojecer la caspa
en una estela.
Barrunta el perro
su oportunidad en las basuras,
y el ebrio,
el despertar de las farolas.
Se va cosiendo la oscuridad
a las terrazas.
Apenas un suspiro rojizo,
membranoso de nube,
pulula en lontananza.
Ya murió.

(Kabalcanty. 1990)

martes, 20 de noviembre de 2012

EQUIPAJE






EQUIPAJE


Llevo dos trocitos
de tus labios,
palidez absorbida,
en una grieta de mi mano.
Cuando soledad arrecia,
los bebo abrazando
una grácil imagen
en un otoño mágico.


(Kabalcanty. 1990)