domingo, 10 de febrero de 2013

(En la estación)





(En la estación)



El desamparo del andén
era tu mano enguantada en la maleta,
una mirada demorada en el confín de los raíles,
el futuro nebuloso, la novedad, el adiós,
la megafonía metálica invadiendo
el frío sudor en las sienes.

 Kabalcanty©2013


sábado, 9 de febrero de 2013

SABATO (30-4-2011)









                                                    SABATO   (30-4-2011)



                 “El mundo nada puede contra un hombre que canta
                   en la miseria”
                                             (Ernesto Sabato)




Se riza la oscuridad más allá de sus pasos,
es negrura física, rocosa, que se ríe de la noche
y que nunca flaquea por una migaja de albura.
Le humedece el sudor y le castañetean los dientes,
pero anda erguido, trazando borrones en la hoja
que aclarará con ginebra en un boliche fluorescente,
allende demás sinlunas y horrores de la ceguera.
Reclama el vértigo de la traición noctámbula
y no asquea derramarse por su tobogán,
aunque sus ojos de cristal le adviertan,
con esa punzada que le resfría el alma,
de la apacible poltrona y la fraternal lámpara.
A veces lloró, si, cuando le contaron de ayes amados
oscurecidos con los testículos quemados
o con las vaginas desgarradas por tuberías de plomo.
Siempre abyecta oscuridad, tul negro constante.
“¡La concha de sus madres!”, maldice el argentino
y redacta, desnudo al sol, su esclarecedor Informe.
Y no más: querés aclararte el hígado,
desdices la pluma, te revives,
tu vista es un tizón detrás de tus gafas,
te inundas de digestiones mansas
y duermes, por fin duermes.
No más letras para anochecerte la vida,
no más fracasos que te impongas descontar.
La vida puede ser un hombre que canta en la miseria.
Entonces pintas, pintas los colores que no sueñas,
ese desplome del párpado que te desnuda oscuro,
pintas lo que anida en el torbellino de tu voluntad,
no pintas la derrota de tus ojos, la última,
la esquinada que siempre rió de la noche.
Guarango amanecer,
no le ilusiones más.

 Kabalcanty©2011

viernes, 8 de febrero de 2013






".... Yace el mar, si no continuada
isla, mal de la tierra dividida...."
(De "Soledades", Luis de Góngora)



Qué solos estamos cuando pensamos,
nos besamos, nos enturbiamos, nos trenzamos;
cuando nos leemos, nos miramos, nos obcecamos,
nos desdecimos, nos acariciamos, nos tornamos;
cuando nos presagiamos, nos dolemos, nos amamos,
nos amigamos, nos traicionamos, nos intuimos;
cuando nos torcemos, nos caemos, nos osamos,
nos arrinconamos, nos mamamos, nos creemos;
cuando nos matamos, nos cosemos, nos juntamos,
nos prolongamos, nos talamos, nos crecemos........
Qué precipicio de soledades fertilizamos
solos desnaciéndonos, deshojándonos solos,
muriéndonos tan anchos y solitarios siempre.

 Kabalcanty©2013



miércoles, 6 de febrero de 2013

ORIGEN-II






 - ORIGEN -
(II)


El viento frío discurría por la galería manchando el filo de los ladrillos de rutilante blancura. El resonar de las cadenas sobre el cemento era una explosión de susurros que nos vivía. Los más indómitos teníamos las cadenas más cortas desde la argolla que las sujetaba a la pared. Ocasionalmente disfrutábamos de felicidad, recibiéndola medio amodorrados, ebrios de su tatuaje, cuando el sol nos lamía la piel en las quince o veinte jornadas que duraba su fiereza. Nos tumbábamos en fila a lo largo del pasillo de la galería y su calor nos traía un vago estertor que nos recorría de pies a cuello y se difuminaba en la cabeza. Luego, como decíamos sin decirnos, evitándonos los ojos, comenzaba un nuevo año. Se decía que algunos a escondidas, yo nunca fui testigo, los poseedores de las cadenas más largas, justo en esos días de luminosidad, se rozaban los labios y se pasaban la lengua varias veces por ellos para beberse muy adentro esa sensación y que se les adentrara en la cabeza para que, atesorándolo en lo recóndito, rutilara un recuerdo. Ni lo experimenté ni lo vi. Simplemente un día nos desencadenaron, posiblemente esa jornada en la que creí que ya no podía resistir más, apenas lo recuerdo bien, y me depositaron en una estancia blanquísima donde otros muchos, absurdamente clónicos, llorábamos con la cadena rota oscilando en nuestro ombligo.
   


Kabalcanty©2012

martes, 5 de febrero de 2013

BRINDIS




- BRINDIS -


La última copa trocea la orilla,
augura un esplendor pastoso
que amarga en la boca
y pita, musical, en las sienes.
Se jalea la Navidad en el bar
con la felicidad ruidosa, la desafiante,
sacrificando individuos estáticos,
amansando blasfemas soledades
hasta el rastrojo de la resaca.
Es la brasa creciente, el año nuevo,
la última copa troceando la orilla
que periódicamente aplaza destierros
con vomitonas desbordando las aceras.
En el margen, la ciudad se inmoviliza
madrugando alargada de vacíos
y trotando las calles indumentarias
venteadas al confín del precipicio. 





    Kabalcanty©2012


(Pintura de Joe Esposito)

lunes, 4 de febrero de 2013

GESTACIÓN EN DOMINGO





GESTACIÓN EN DOMINGO



Hundiendo un cigarrillo más,
sopesando el efluvio de mi cuarto
envuelto en transfiguraciones
que me conducen a mi mismo.
Caprichoso contoneo de soledad
abarcándome con sus brazos
desde su jaula, la mía.
Otro cigarrillo más.
Otro sorbo de coñac.
Pieles adornadas de superficialidad
pendientes de los tiempos,
escondidas tras la risa
y la palabra hilvanada al viento
adobada con automentiras.
Miro al espectral Longinos
y su riguroso estribillo torpe.
Un autobús más
repleto de rostros festivos.
Se escapó un involuntario quejido
que mi garganta escurrió;
choca contra las paredes,
se revuelve, desea huir.......
vuelve a recuperarme.
La duda me vacía,
deja el campo abierto
a la luminosidad de la nada.....,
sea acaso de un vacío,
sea de un cansancio,
sea de un propio reproche.



Me levanto de la silla.
Me tambaleo.
El alcohol.
Un día más.
Esperando la demolición
de un pedazo de mi sombra
en la ausencia de inspiración.





Kabalcanty© 1981

domingo, 3 de febrero de 2013





"... y, cuando caigo al sueño, se hospeda en mi columna..."
(De "Carta del suicida", Gonzalo Rojas)


(Para ti, única.)





Siempre fue tu mano ala
que me remontó derretido,
el rizo de la ola
que me tensó en pleamar,
semilla en mis cuencas desecadas,
vertical esternón en la derrota.



Tu beso junto al cuello
como tus labios volátiles en estrofa
accidentando mi éter
con añiles destellos a mi paso:
palco al contorno del mundo
tremolando al aire de tus caderas.



Kabalcanty© 2009