viernes, 6 de septiembre de 2013



-I-


Las palabras se gastan
en el filo de un empeño
que apreciamos desdentado.




-II-

Por decir, diremos suave,
lo que no nos involucra,
lo que desechamos cuando dijimos.




-III-

En definitiva, creímos ser amados,
tal y cómo lo lucimos en lo alto.
Luego, pensábamos en soledad muy serios.




-IV-

Al amanecer, desnudos, poco más que humo,
un frío sin amparo que no retumba eco,

un desaliento que no augura nada.


Kabalcanty©2012

(Lienzo de Max Ernst)

miércoles, 4 de septiembre de 2013





En el rumor de unos pasos
tomados en el pañuelo del olvido
se vislumbraron las grietas de tus manos
cuando mentías en su piel
crujiente ternura

Kabalcanty©1984


(Fotografía de Pavel Kiselev)

lunes, 2 de septiembre de 2013

NAUFRAGIO

   



                             


                                                     -NAUFRAGIO-





La nave nos cobija
entre cielos en tormenta.
"Sol", me grito desesperado,
y la ola despeja la cubierta.
Cuando, distante, Mozart
encarga esa flauta necesariamente mágica;
los náufragos
somos cráteres inflados en notas
que discurren en otros mares.
Los más muertos,
enfebrecidos,
achican agua
desde enfrente.

Kabalcanty©2011









                                            

sábado, 31 de agosto de 2013





Después fue ayer
tentando el hondo quicio de la noche.
Un anónimo jadeo,
un auto veloz,
una pausa restallando en la brasa de un cigarrillo.
Quise decir una estrofa
cuando me espantó una luz
temblona en mis amígdalas,
agostada en mis labios.
Muerto debí despertar
cuando escarchado era tu hueco.

Kabalcanty©2012




jueves, 29 de agosto de 2013








Sombra fiel
                                       dualidad cautiva
                                       de un ayer
                                       esparcido en añicos
                                       huecos de esperanza
te yergues despreciativa
mostrando el semillero
de las realizaciones
que nos ensueñan
con prolongaciones de vida
Te sonríes de mi paso firme
causando con tu sigilo de tacón
la oquedad de la duda
¿Yo soy?   ¿Eres tú?
Rociada con el baño incorpóreo
amanecida del propio ocaso
te jactas de tus manos
de siesta imperturbable
y de las vacuas cuencas de tus ojos
ávidas              condenadas
en voluptuosa oscuridad
Compañera Sombra
tendida sobre el empolvado arcón
que esconde los deleites
clausurados en obstinadas negaciones
que con alguna claridad afirmaremos
Perseguida Sombra
                                        latido cruel
                                       de mi propio latido
susurras el cántico
que volatiliza el llanto del rocío
en sucesiones primaverales
Estúpida Sombra
que a tientas murmuras
tus cadenas
en el sitio que mi soledad
te permite
Amada Sombra
abismada en una inconclusa vaciedad  

repleta de apodos

Kabalcanty©1984

martes, 27 de agosto de 2013





Resbalaba la vida sobre una raja de sandía,
escupíamos los tropiezos de sus pepitas
como olvidos que germinarían olvido
sobre nuestras sandalias barrenadas de sudor.
La vida era calle arriba, calle abajo,
aderezada de suspiros a chicharrones y entresijos,
el olor a claveles mustios de la gitana
en falsete diciendo de una vida lejana,
alejada del rodar de un balón de cuero pelado,
del sudor bautizando nuestros huesos flexibles
con la ansiedad benigna cubriéndonos el sueño,
esperando el multicolor de mañana.
El cielo era anchuroso, azul y soleado,
difuso en las verbenas y mágico de negro,
y entre él y la tierra una inmensidad inabarcable:
un grito impotente incapaz de llenar.
Después todo cambió
y, perplejos, nos hallamos hombres.

Kabalcanty©2013



lunes, 26 de agosto de 2013

ESTA MEDIANOCHE


- ESTA   MEDIANOCHE -


Nunca deseo que llores,
que mezcles el devenir
con esta medianoche temprana
que agita las persianas llamándonos.
Es nuestro tiempo, el imperecedero,
ese que nos surtirá de caricias,
de gemidos, de orgasmos escandalosos
que mudaremos a los tejados
para maullárselo a gatos rayados
que usurpan el contraluz de la Luna.
No hay pena que valga, amor,
es nuestra venganza al pulso del día,
nuestra baza para trucar las cartas
y confiarnos a este suspiro de viento
que aletea la cortina invitándonos.
Es pretensión de no escuchar la calle,
ese deambular del automóvil urgente
que nos suplica aplicación sumisa
y nos ahuyenta el beso irremediable,
y nos abraza con acritud cotidiana,
y nos olvida, para que no dejemos costumbres,
a la letanía del malicioso reloj.
Miénteme, entonces, con todo, amor,
remueve todas tus incapacidades y bésame,
lento, lento, para que todo el tiempo
no sea más que bola de nieve candente,
y nuestros rostros duelos al éxtasis.
Simplemente que esta medianoche turgente,
esta misma que tu pezón rasga,

nos muera sin el presagio del día.

Kabalcanty©2012

(Fotomontaje de Leo Patzelt)