miércoles, 18 de julio de 2018

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miércoles, 19 de agosto de 2015

REFRACCIÓN INEXACTA








- REFRACCIÓN INEXACTA -





Ese soplo propicio, dulce,
y la pisada lejana de un neumático;
morir durmiendo el día,
sin recordar un sinfín de noches,
dejarse caer con levedad
o desvanecerse nunca siendo
el armazón impuesto
que se desangra en el bordillo.
Esa sombra que nos antecede
escapa entre los resquicios
de un volátil presagio
luciendo intermitente
entre la insistente resaca
que nos dilapida vitales.
Una arcada en eco
musicando un reducto
demasiado familiar,
una irreductible almena
levitando sobre la más absoluta
destrucción.
¿Escuchas ahora el reloj?
Tu corazón bombeando
los acontecimiento imparables
ante tu rostro metalizado
de puro estupor.
Apenas sirve tu carrera
para olvidar por completo
tu ombligo oblongo
por mucha ginebra purificada
embotando tu cabeza.
Al final, cuando todo sea
tan concéntrico como de costumbre,
sobre el proscenio arderá
el mismo cúmulo de cera
y las figuras crecerán sus carnes
con todo su lastre mundano.
Si ya comienzas a escuchar
el reloj
es que sigues muriendo
de nuevo,
lo mismo otra vez.
Lo tremendo,
lo que nos espanta
tras las figuraciones,
es besar la desolación
en unos labios entreabiertos.


© Kabalcanty


www.facebook.com/vertikales21


(Lienzo de Alex Stevenson Díaz)


lunes, 22 de junio de 2015

FLASHBACK 1978

- FLASHBACK 1978 - El verano es un olvido prolongado sobre la memoria asolada del laberíntico altillo.... http://fb.me/3Us0gVe3d

miércoles, 27 de mayo de 2015

NUMEN







- NUMEN -



"....Y canta, cantas por las noches parecida a la locura...."
                                                  (Leopoldo María Panero)



El reflejo de la noche en el charco
es una mentira que prevalece
sobre los envites de los autos.


La barra de un bar postrero
cuelga a la ramera musa
sonriendo desde su tatuaje
sobre el pezón.
La ginebra avala todos los dioses
desde la garganta a la cima de la lengua
como el ruido del corcho
circulando por la mente.
En el fondo del vaso urge pasión,
el impacto de una frase dolorida
que se diluye en la boca
con un acólito mutis protector.
Arrastrarse sobre perecederos mares
atropellando aceras y bordillos,
monigotes de barro repintados,
sueños descarriados asolados por crepúsculos;
el universo entero abigarrado
contra la cristalera del bar.
A la puta inspiración se le derrama
una lágrima de semen sobre el tatuaje
mientras se limpia las rodillas
del serrín de todos los egos.
Nadie inquieta a nadie
porque la espera es una muerte
adosada a los talones
latiendo en un decapitado segundero.


Al borde del último trago,
del poema que se enrancia en las entrañas,
una mirada al espejismo ebrio
que brota entre las nalgas de la noche.
El sonido de varias monedas
y el desplome irritado de un cierre
son una sobada fotografía
que embadurna la página en blanco.
Lo demás es una mentira
que prevalece grosera
sobre los envites de los autos.


©copyrightkabalcanty
www.facebook.com/vertikales21
(Fotografía de Maja Vuckovic)




miércoles, 6 de mayo de 2015

ESCRIBIR









- ESCRIBIR -

"La mayor parte de la escritura
se hace lejos de la máquina de escribir"
                                                                                               (Henry Miller)

Suena la salmodia
atravesada de sien a sien,
el vaso empañado de cerveza,
el pitillo requemado
al filo de la mesa,
la noche inmensa descansando
de tanta intuición baldía.

El papel presume despoblado
ante el bolígrafo yerto
y el segundero guillotina
los pies descalzos de la musa.

El escritor dormita ebrio
consonante con la página blanca
que desafió su esbeltez
hasta olvidarle al borde
del sueño vencido.

La hora pasa inadvertida
al ronquido de la garganta
encharcada en tinta,
un resuello acaparando
nigromantes que decapitan cuervos
sobre el blancor acendrado.

Desesperado,
traidor a todas sus sobriedades,
al alba escribirá contra sí mismo
como una súplica que purgue
sus ojeras de mortaja,
su incestuoso hado
copulando en sus labios
entreabiertos
con el esperma
que no tinta palabras.
A la luz del día
será un cautivo
que sólo viva
al eje de las sombras.

© Kabalcanty
(Fotografía de Hugh Kretschmer)













miércoles, 8 de abril de 2015

SUCEDIÉNDOME NOCTURNO







- SUCEDIÉNDOME NOCTURNO -



Degustaré la noche al vértice
de la leve luz de la esquina,
el sobresalto de conducirla doblándola
a la mansedumbre habitada de sombras
que me desvela calles transitas
exculpándome de su ciclo perpendicular.

Nubes presagiando cerveza,
cirros enconados de desobediencia,
hirviendo al luminoso de un bar,
desperdigando nalgas de musas,
agujeros acuñando saciedad
cual manantial al reguero de aceras.

Me inyecto sublime el alcohol
y la apoteosis curva la esquina,
la dilata hasta oscurecerla clara,
notoria, orillada al empuje de cloaca
que persistirá a todas luces
como huera alborada de placebo.

En un puño, sucediéndome nocturno,
acaso seré cadáver recostado al vértice
recitando babosas tan congraciadas
como cervezas presagiando nubes
urdiendo la humedad más desecada
tras el incendio asolador de los mares.

Kabalcanty.copyright©

(Fotografía de Montse Morcate)

jueves, 19 de febrero de 2015

COMA







- COMA -

"... ruinas perdidas en lecho,
ya seco, de ciénaga enorme."
                                                                                                       (Miguel de Unamuno)

Bajo los pies todo es seísmo,
una algarada de cristales rotos
hincándose en la estrechez
de la firmeza,
un desmayo prolongado.
Huir besando bocas
con la urgencia del taladro
que será el prólogo de un llanto
almacenado bajo cualquier almohada.

Aguarda la mística de la ilusión
clavada en un ángulo del lienzo
como una velada apostilla
que cunde poco o nada.
La mediocridad es un común
que lacera sin hacerse notar,
un bufido de oxigeno viciado
derramando barro
sobre la nieve caída ayer.

Sobre el lecho, el sueño más vil
es orgasmo en torrente;
los párpados apretados
entre densidades asfixiantes,
noches espectrales,
frío,
esquirlas rasgando la garganta,
sueños
enfermizos que reviven
sin que nada tiemble.

Kabalcanty.copyright©2015
(Fotografía de Noell Oszvald)


miércoles, 21 de enero de 2015

NO ESPERES A QUE LAS COSAS OCURRAN









- NO ESPERES A QUE LAS COSAS OCURRAN -



No esperes a que las cosas ocurran,
bebe los glóbulos rojos de ese atardecer
y rompe la crisálida que hierve tus lágrimas
hasta que penetre el desconsuelo
por esa argolla que creíste sin importancia.
Toda sucederá por tu piel
a chorros purpúreos,
a branquia desmesurada
que absorba esos pringosos cielos
que tan mates volvieron tus cabellos.
Ilusiónate con ese chispazo a lo lejos
gritando entre todos los obeliscos;
inspira la forja de tus pasos sobre la acera
con ese haz de tus agotados ojos
centelleante siempre sobre el precipicio.
Levantarse es el envés de caerse,
nadie rueda ni se alza definitivo,
ni siquiera el techo se desploma
sin que aguarde otra bóveda a mano.

En el cuarto, tu mágica calabaza
se  alhajará de sonrosados gusanos
cercenando esa sonrisa de halloween
que tanto te gustaba contemplar.

Kabalcanty.copyright©2015
(Fotografía de Noell S. Oszvald)



martes, 23 de diciembre de 2014

PÁGINA DEL MARTES 23 DE DICIEMBRE 2014 PARA EL PERIÓDICO "PONTEVEDRA VIVA".

- EL DERECHO A SER FELIZ -

                                                                                                      (Para ellos dos)


Su mirada coincidió unos instantes en aquella cafetería de la calle O´Donnell. En la calle llovía, hacía frío, sin embargo no había sido casual su entrada en el local: sus cruasanes a la plancha eran su merienda favorita en las tardes sosas del invierno y aquella cafetería los preparaba exquisitos e inigualables. No iba buscando nada, ni siquiera esa mirada fugaz, propia de tímido, que sintió de perfil y que le hizo volver los ojos al extremo de la barra. Estaba con el pedazo de cruasán colgando del tenedor mientras le miraba con una atención que iba más allá de la curiosidad; le observaba, en aquellos pocos segundos eternos, con el reconocimiento que el instinto otorga al encuentro de un alma gemela.
Detuvo la limpieza del cristal de la mesita para paladear el recuerdo pausadamente, cerrando los ojos para ver con nitidez el momento. Su memoria se envolvía con los cánticos de los niños de San Ildefonso que salían del aparato de radio nombrando los números que arrojaba el bombo en el día del sorteo extraordinario de Navidad. Le resultaba agradable que su evocación se adornara con aquella melodía de la suerte. El azar iba y venía, zigzagueaba, subía y bajaba, y aquella tarde en su cafetería preferida de la calle O´Donnell se había puesto de su lado. Se enamoraron de sopetón, sin anestesia, aún antes de cruzarse sus miradas, acaso cuando decidieron compartir la soledad de una tarde aburrida de invierno al socaire del barullo de cientos de meriendas y murmullos ajenos y, sin embargo, tan de abrigo. Más de cincuenta años sin amor, o con amor ocasional, pagado la mayoría de las veces, era una carga que le iba transformando en una especie de anacoreta que contemplaba su existencia plana dentro de una inapetente cotidianeidad. Escondiendo su inclinación, dudando de ella en lo más profundo de su aislamiento, callando lo que sólo pronunciaba a espectros en las tardes de sábado escuchando boleros o canciones de los Beatles, ahora todo descansaba en el espacioso cajón del olvido. Era tan rabiosamente feliz que el mundo se le antojaba tan dilatado como un renacido adolescente. En ocasiones, como le ocurrió en ese mismo momento, arrodillado frente a la mesita con la gamuza en una de sus manos, se le escurrían unas traicioneras lágrimas que terminaban en una risa convulsa, plena.
Sonó el timbre del horno y, mientras se dirigía a la cocina, los niños de San Ildefonso cantaron un cuarto premio. Una bocanada de vapor le hizo aspirar voluptuosamente las delicias del besugo.
Retíralo del horno y rocíalo con un poco de vinagre.
Pela los dientes de ajo, córtalos en láminas y dóralos en una sartén con aceite teniendo cuidado para que no se quemen. Trocea la guindilla e incorpórala. Añade un poco de perejil picado. Riega el besugo asado con el refrito y sirve.
Leyó con atención del libro abierto sobre la encimera. Consultó el reloj de la cocina y decidió cerrar la puerta del horno y esperar un poco hasta que llegase él para terminar el besugo.
Se vistió con la camisa de cuadros granates que él le había regalado y por encima se echó una chaqueta ligera de lana. Se puso colonia por toda la calva y, luego, se masajeó el rostro con una crema hidratante intensiva de textura lechosa.
No era la primera vez que comían juntos en su casa, pero sí que se inauguraba una nueva etapa en su relación: el cercano y próximo año convivirían en esa misma casa y participarían de su amor a las familias de ambos. Esa era la principal razón de la comida y aunque ni uno ni otro habían querido dar solemnidad a la ocasión, a los dos les recorría una excitación que intercambiaron por medio de wasaps y llamadas a deshora.
Lo cierto, como pensó frente al espejo mientras se recortaba los pelos de la nariz con esa maquinilla que había comprado en teletienda, es que les importaba un bledo cómo tomaran su relación los familiares; su cometido era serles francos y el de ellos ser comprensivos. El amor, "ese célebre informal" como decía Benedetti, no distingue entre penes y vaginas, es tan amplio como angosta la moralidad que sólo lo concibe heterosexual.
Dio un vistazo al salón. Se acercó al jarrón de margaritas blancas, que compró el día anterior en un vivero, las enderezó y las colocó junto a la litografía de Sorolla. Desconectó la radio, cogió un cd y lo introdujo maquinalmente en el equipo estereofónico. Al escucharse los primeros acordes de "Come together", pulsó una tecla y sonó "Something" al instante. Se abrazó y se puso a bailar con los ojos cerrados.
No había terminado la canción cuando un timbrazo, repetido en tres ocasiones, le hizo acudir presuroso a la puerta y abandonar su baile. Era él, sonriente, real más allá de su incipiente barriga. Sin cerrar todavía la puerta se besaron sin usura los dos hombres. Solos y únicos. La mirilla de Pepita Monedero, su vecina de enfrente, permaneció ojiplática, huérfana en su pasmo, pero ya les importaba un rábano.


Os deseo un buen año 2015, queridos lectores.



 23 Diciembre 2014.

copyright©Kabalcanty.All rigths reserved

jueves, 30 de octubre de 2014

ENTRE DOS........








Entre dos, una estancia de colores,
y un mundo sin secuela de estridencia:
apenas un rincón mojándonos cascadas
de viruta de Luna y versos postreros
tan olvidados como renacidos al instante
cuando, dormidos, renunciamos despertar.
Un segundo mortal, eterno, esplendoroso,
acaparado sin peso, sin espesura futura.

Kabalcanty.copyright©
(Fotografía de Chema Madoz)


  


jueves, 31 de julio de 2014

HASTA LA VÍSPERA, KABALCANTY








- HASTA LA VÍSPERA, KABALCANTY -




Como ocurrió otras veces, Kabalcanty se ausentará.
Dejará su perfume dulzón de Dior y su sombrero
colgados a la punta de la estrella en ese celaje
que habita la noche en el rincón del armario.
Volverá a amigarse con las pelusas y el polvo,
sus viejos confidentes que oscilan sus versos
desde la levedad de su orbe siempre recóndito,
ajenos a la pulcritud, encaneciendo el tiempo.
Nos despediremos sin palabras, disimulando
la sombra siamesa que nos infiltra las carnes
y que nos desgarra de cabeza a pies
y que enjaretaremos con ropajes vistosos
para que la infección de la herida
no perturbe el trazo de nuestra sonrisa.
La plaga de la rutina tornará a su hedor
y en los sueños brotará la callosidad
para que comulguen con la espina real
y limpien lo superfluo de sus poros
al baño del guiño perenne de un escaparate.
Y aún antes de separarnos, manda el rito,
nos abofeteará la subsistencia con saña,
carcajeándose en un pliegue de madrugada,
sin testigos, sin huellas que nos duelan.
Mas en el extremo del sebo que nos une,
en la filigrana que nos acabará emergiendo,
nos rozaremos las pieles y chispearemos
un rastro cristalino que no dijimos,
el que se enfundó al cobijo de las noches,
tan rebosantes de cerveza y cigarrillos,
y que, en un soslayo, nos moriremos por verdecer.

Kabalcanty.copyright©


lunes, 14 de julio de 2014

PREFIERO QUE MI VIEJO AMOR DE SIEMPRE








- PREFIERO QUE MI VIEJO AMOR DE SIEMPRE -



Prefiero que mi viejo amor de siempre
se ensalive con madrugadas sin recodos,
que se desvanezca en inciensos malvas
al roce de la oscuridad envidiosa,
moviendo sus caderas lejos de mis manos.
Que vuele hacia sinfines en autobús
donde broten soles en la bruñida suela de la Luna,
donde suene una música para decirle
y los cheques amasen besos al portador.
Que sea única, amada a voces,
se nutra de risas que la reconozcan
y no pasee desesperanza en sus piernas depiladas
como el augurio de unos cirros ceñudos
que se nos vienen inflados de despropósitos.
Deseo que luzca sin mi opacidad,
no deslucirla con el suspiro que arraigo,
que salte, que juegue, que ría, que sienta
el crujir de los minutos en bocados
que, seductores, se desmiguen rendidos
en la cumbre de sus pechos adolescentes.

Kabalcanty.copyright©